sábado, 24 de marzo de 2018

POSTALES DE MI CIUDAD


LAS PLUMAS
Jiménez vivía en paraje Lavaderos, allá por los años 60, a casi 80 km de la capital departamental, muy cerca de una pequeña villa llamada Ladrillos. Jiménez  vivía de lo que saliera: alambrador, tropero, hacia changas en las estancias, etc; en las épocas de poco trabajo salía a cazar lobitos de rio de los cuales vendía su piel a los talabarteros de la ciudad, solo mataba machos de buen tamaño, jamás hembras o lobatos pequeños y nunca mataba más de 6 o 7 al mes. Era un experto tirador con su rifle Brno calibre 22. Llegue a conocerlo a fines de la década de los 80, ya bastante veterano era capaz de darle a un avestruz en cabeza a buena distancia. Era un tipo sencillo, muy paciente y gran observador; la vida le había enseñado todo lo que sabía; nunca fue a la escuela y quizás por eso le encantaba que le leyeran cualquier cosa que estuviera escrita, él se deleitaba viendo las ilustraciones de las revistas y los pocos diarios que llegaban a sus manos.
En Minas, en la calle Batlle por aquellos años existían más de 7 tiendas en apenas 3 o 4 cuadras, algunas aún existen hoy en día. Una de ellas era del judío Nelson, quien había llegado a Minas siendo muy niño junto a sus padres con una ola de inmigrantes que huían de la guerra en la vieja Europa; acá se formó en las calles y con apenas 14 años su padre le puso un kiosco en Batlle y Sarandí para que trabajara ya que no quería seguir estudiando. Ya con más de 50 años Nelson seguía trabajando en el mismo lugar, pero al frente de una enorme tienda.
Luego de un invierno difícil, con poco trabajo en la zona, Jiménez decidió cazar avestruces para vender las plumas ya que los lobitos aun no estaban con el pelaje en buenas condiciones hasta la primavera y por lo tanto no se pagaban mucho. Nunca había cazado avestruces pero era lo que iba quedando y las plumas se pagaban bastante bien para teñir.
Un día llego a Minas a vender las plumas y se encontró con que sus clientes habituales no las querían ya que el mercado de plumas había decaído notoriamente y ya no había venta para ese producto; tras andar varias horas Jiménez llego a la tienda de Nelson: “Buenas, tengo plumas de avestruz para vender” dijo al dueño quien le respondió “No mi amigo, las plumas no tienen venta, ya no las podemos vender como antes, nadie las quiere”. Ya algo desilusionado Jiménez hizo un último intento “mire que son de avestruz con sangre, si usted las tiñe no se descoloran más”, “y cómo es eso?” increpo Nelson “ todas las avestruces tienen sangre”, “no mi amigo, no todas, la mayoría mueren degolladas después de ser boleadas por lo que se desangran antes de sacarles las plumas ya que tienen la sangre caliente, yo las mato de un tiro en la cabeza mientras picotean tranquilamente, ni se enteran que les paso, por eso la pluma no pierde su fuerza” dijo algo animado Jiménez.
Nelson miro las plumas y le dio a Jiménez que nunca había teñido una pluma y que además no podía pagar mucho, que si quería podía cambiarle por ropa o botas algunas de las plumas, entonces Jiménez  respondió: “un par de botas, una muda de ropa y las revistas que tiene ahí por todas las plumas” señalando un montón de revistas viejas que Nelson tenia apiladas en un rincón y que usaba sus hojas para meter dentro de los zapatos y botas para que no perdieran su forma.
Nelson acepto el trato, en su tienda tiño plumas hasta la década de los 80 que se prohibió por algunos años el desplume y venta en Uruguay. Jiménez le siguió vendiendo plumas a Nelson por más de 30 años.

POSTALES DE MI CIUDAD


Estas historias son reales, contadas por sus protagonistas o por personas que conocieron los hechos de primera mano y en algunos fui testigo directo; los lugares también existen en la ciudad de Minas y en el departamento de Lavalleja. Algunos  de los nombres en cada historia son ficticios por distintas razones: para proteger identidades en la mayoría de los casos y porque la memoria ya no me ayuda en otros. Espero estas postales sirvan para conocer un poquito más la historia de mi ciudad y sus habitantes.



POSTALES DE MI CIUDAD


El Menudeo.
Don Rodríguez  y su señora abrieron las puertas del almacén allá por el año 1942 en la esquina de Carabajal y Florencio Sánchez. Muy humildemente ofrecían a los ocasionales clientes alpargatas, tabaco y alguna bebida espirituosa embotellada.
En la esquina de Batlle y Rodo existía el bar de Méndez, un lugar donde los parroquianos del centro de Minas y algunos barrios se reunían noche a noche a comentar la jornada terminada entre copa y copa.
Rodríguez y Méndez  se conocían desde hacía muchos años, eran amigos de los de antes.
El almacén de Rodríguez no progresaba nada y un día Méndez le aconsejo: “vende al menudeo, vas a ver que ahí creses” pero Rodríguez no se animaba por no estar autorizado por el municipio a vender bebidas por copa; la cosa no andaba, pasaban los meses y el almacén estaba destinado a cerrar más pronto que rápido.
Una noche de sábado el bar de Méndez estaba lleno de parroquianos que tertuliaban entre copa y copa; entonces Méndez grito fuerte: “señores no sirvo más por hoy, si quieren acompañarme voy a visitar un amigo” y se fue a lo de Rodríguez con clientes y todo. Al llegar al almacén dijo: “Rodríguez hoy estoy de franco, servirme una caña y también a mis amigos”.
Estuvieron hasta clarear el día entre copa y copa.
Entre los asistentes se encontraba el negro Juan, inspector del municipio y encargado de controlar los bares de la ciudad. Al marcharse Rodríguez le estrecho la mano y le digo con vos firme (para que todos escucharan): “Negro este lugar es de un amigo así que acá no jodas”.
Desde ese día cuando el negro Juan hacia sus recorridas por Carabajal al llegar a Florencio Sánchez se paraba en la esquina cruzada al almacén de Rodríguez, después de un buen rato y cuando se había cerciorado que no había vasos sobre el mostrador entraba exclamando: ”buenas, inspección municipal, veo que todo está en orden, hasta la próxima” y se marchaba.
El bar de Rodo y Batlle hace muchos años desapareció, el almacén de Carabajal y Florencio Sánchez aún existe.

lunes, 25 de mayo de 2015

LA RUTA DEL POLVO

vídeo sobre contaminación de polvo en el Barrio Garolini de la ciudad de Minas. Lo realizamos para la presentación de los estudios llevados adelante por el ingeniero Rafael Guarga.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Por la Senda de Artigas. Documental realisado por la Comision de Cultura de la Mesa Sindical de Lavalleja sobre dos historias de tierra adentro.