viernes, 28 de marzo de 2014

Grandes olvidados de nuestra historia

Olegaria  Machado Amor (1763 - 1820)

Considerada, cronológicamente, la primera poetisa minuana, fue maestra, escritora, traductora de idiomas (francés e italiano) y también pintó cuadros a lápiz y efumino.
Ejerció el magisterio en Treinta y Tres, Minas y Sarandí del Yí. El solo hecho de haber sido la primera maestra de Florencio Sánchez, la hubiera salvado del olvido.
Olegaria Machado Amor llenó con su poderosa personalidad toda una época de la cultura minuana, fue una poetisa muy atendible –de esas que habrá que rescatar algún día del olvido– y una activa militante blanca, que tuvo el coraje de poner una alfombra celeste al paso de Aparicio Saravia por las calles de su ciudad, en 1904. Dejó en Florencio una huella muy profunda, tanto como para que el dramaturgo la visitara, poco antes de partir para Europa.
El también poeta Manuel Benavente, en una melancólica página, expresó que era fina y delicada, armoniosamente sensible y que sus versos eran sencillos, de un romanticismo dolorido y hondo, a lo Lamartine y De Musset, sus poetas preferidos.
El señor Emilio Machado, en 1965, cuando lo visitamos en su residencia de Sarandí del Yí, conservaba un cuaderno con versos autógrafos de Olegaria Machado Amor. La Gran Guía General Fin de Siglo de la cuidad y Departamento de Minas, incluyó en su edición de 1900 dos poemas suyos, uno de 1878 y el otro publicado en la Prensa de Treinta y Tres el 7 de setiembre de 1899.

En Minas, cuidad donde vivió gran parte de su vida, falleció el 18 de febrero de 1820, soltera, de 57 años de edad, según la correspondiente partida defunción.

Grandes olvidados de nuestra historia

Bernardo Machado.
Escritor minuano, hermano d ela primera poetiza uruguaya Olegaria Machado Amor.
De vastisima trayectoria periodistica, publico en el año 1900 el libro Gran Guia Fin de Siglo, unico material de este tenor publicado en toda la historia uruguaya, donde se desarrolla toda la historia departamental hasta 1900, un material unico e irrepetible que desaparecio de Minas por acciones de manos oscuras y que es inconseguible en Uruguay. Machado llego a fundar mas de 15 medios de comunicacion en Minas en apenas 40 años.

Los Grandes Olvidados de la Historia

FRANCISCO ROS

Uno de los mas grandes estadistas del siglo 19 y principios del 20. Ningun politico de nuestros tiempos puede asemejarse a hombre como Francisco Ros. A pesar de no ser nacido en Minas, dio a esta ciudad y este departamento una importancia mayuscula para el desarrollo del Uruguay.


Senador, diputado, topógrafo e historiador, de múltiple y vasta labor intelectual.
Hijo de un comerciante catalán de su mismo nombre y de Juana Rivero, de Maldonado, era nacido en Montevideo el 10 de abril de 1855.
Desde joven, no sólo demostró buenas condiciones de estudiante en el colegio de los Escolapios, sino también afición al dibujo, que le permitió obsequiar al coronel Angel
Muniz con un retrato hecho de su mano.
Recibido de Agrimensor en el año 1872, colaboré en la revista del Club Universitario y vinculado después al Ateneo, figuró en sus Juntas directivas y fué desde la tribuna de esta casa donde principió la campaña iva que iba a orientar toda su vida: la solución por las costas del Este del problema de la vialidad nacional, estableciendo un frente marítimo atlántico cuyo centro debía estar en el puerto de la Coronilla, en el departamento de Rocha.
Blanco y luego nacionalista, participó en trabajos revolucionarios contra el gobierno de Santos en 1886, estando emigrado en el Brasil
Fundador, con los doctores Gil y Fiaggio, del diario "La República”, aparecido en 1807, no figuró en cargos políticos hasta la presidencia del Dr. Herrera y Obes en el año 1891,
en que vino de diputado por el departamento de Cerro Largo a la l7 ª legislatura, como candidato que prestigió y votó un "Centro Nacionalista Autonomista", presidido por Juan Collazo, caudillo local vinculado al coronel Justino Muniz. No fué reelecto, pero reingresó a la cámara en la legislatura 19ª, durante la presidencia de Idiarte Borda.
La revolucion nacionalista de 1897 y sus inmediatas derivaciones influyeron en la orientación política de F. ROS dentro de las filas partidarias, lo llevaron a figurar en 1898 entre los enemigos del mismo régimen en cuya legislatura había formado.
Derrocada la Asamblea Nacional por Juan L. Cuestas, presidente del Senado en ejercicio del Poder Ejecutivo, por el golpe de fuerza del 10 de febrero de 1898, el dictador le reservó, en e1 Consejo de Estado que se creaba con igual fecha, el puesto
número 29 en la lista que incluía treinta ciudadanos nacionalistas y constitucionalisas.
Volvió a la cámara como diputado por Treinta y Tres el año 1902, pero con motivo del alzamiento en armas de su partido en 1904, se le declaró cesante el 27 de agosto.
Senador reelecto por Rocha en 1907, hizo dimisión de su banca tres años después por motivos políticos. Volvió a ser diputado por Montevideo en el trienio 1020 - 1923, y en 1929 ocupaba de nuevo la senaturía de Rocha en calidad de suplente.
Una bibliografía que consta de varios títulos, entre los que predominan los atinentes con la vialidad del Este, probarán en cualquier tiempo el espíritu de trabajo que animó a este ciudadano meritísimo, constantemente al servicio del país.
A estos escritos especializados se añade todavía el fruto de sus excursiones por el campo de las investigaciones del pasado nacional, habiendo sido el primer presidente del Instituto Histórico y Geográfico, al organizarse esta casa de estudios en 1913.
Cartógrafo, dibujó con mano prolija múltiples planos y mapas, y, cultor de letras puras, dió a la imprenta, bajo el seudónimo de Alvaro Zapicán, una novela de ambiente
criollo y corte naturalista titulada "Del Linaje", ensayo que, pese al aspero sentido de proselitismo político que en él campea, es muy superior en todo sentido a otras que
han logrado sobrevivir, aunque sea en el recuerdo.
Falleció en Montevideo el 23 de junio de 1931.

viernes, 21 de marzo de 2014

Desde Minas salen los primeros soldados negros


Los Negros en la Revolución Artiguista
Primera unidad militar de negros en el territorio creada con negros minuanos.

El primer esclavo negro llegó a Montevideo durante la fundación de la ciudad misma, hacia 1728. Poco a poco, el número de esclavos comenzó a aumentar desde el año 1743, con la actividad del empresario Tomás Navarro.
En 1787 -siendo Gobernador de Montevideo Antonio Olaguer y Feliú- la Real Compañía de Filipinas obtuvo de la Corona española el monopolio del tráfico de seres humanos, siendo declarado Montevideo puerto único de entrada para todo el Río de la Plata. Comenzó entonces la introducción sistemática de esclavos arrebatados de Senegal, Sierra Leona, Costa de Guinea, Mozambique y Angola.
Hombres como Francisco Joanicó, Francisco Maciel, Lucas J. Obes, Mateo Magariños, Pedro F. Berro y los García de Zúñiga, se enriquecieron con la venta de esclavos para Buenos Aires y la Banda Oriental. Otros esclavos se introdujeron de contrabando desde el Brasil.  Entre 1787 y 1810, 20.000 esclavos pasaron por Montevideo, aunque pocos quedaron en nuestro territorio. En 1751 había en Montevideo 141 esclavos sobre una población de 939 personas; en 1805 el porcentaje de esclavos llegaba al 30,6%, pero el número de "pardos libres" y "negros libres" era de un 5%.
Al estallar la Revolución Oriental en 1811, muchos negros y mulatos libres se sumaron a las fuerzas de Artigas, así como numerosos esclavos, que dieron muestras de su heroísmo. Pese a ello, Artigas no abolió la esclavitud, si bien benefició a los negros libres en su Reglamento de Tierras de 1815.
El Gobernador Miguel Barreiro puso en práctica, en 1816, una orden de Artigas disponiendo la formación de un Cuerpo de Libertos, formado por negros y zambos esclavos, que ganarían su libertad luchando por la causa patriota.
Pero Ya desde el Grito de Asencio (28 de febrero de 1811) todo el pueblo nativo se puso a las órdenes de los caudillos locales. Ello incluía a blancos, gauchos, indios, mulatos, negros esclavos y libertos, dispuestos voluntariamente a luchar por la Patria de Artigas.
En enero de 1812, en el Ayuí, el ejército artiguista comprendía ya 83 hombres Agregados a la Artillería, todos ellos "Morenos y naturales de Maldonado y Minas".

En 1813, estos y otros hombres formarían el Regimiento de Infantería Nº 9 creado por José Rondeau, o "Regimiento de Pardos y Morenos", con 900 efectivos, todos naturales de Minas y Maldonado y al mando del Coronel Pagola. Esta unidad se distinguió en la batalla de Sipe-Sipe el 29 de noviembre de 1815.